OMICRON, la crisis energética y la deuda mundial

La crisis energética de Europa está a punto de empeorar mucho ya que el invierno del hemisferio norte. Están surgiendo nuevos riesgos en todo el continente de que los hogares y las empresas podrían tener que reducir el uso de energía o incluso planificar apagones. No es alarmismo, es la realidad de el alza de precios del petróleo y electricidad, la paralización de los procesos industriales. No hay una solución inmediata a la crisis energética que proviene del lado de la oferta. Al mismo tiempo, las existencias de la UE siguen estando muy por debajo de la tendencia. La inflación, que en la zona euro es ya de un 5,2% , está desorbitada. No es temporal como decía la Sr Lagarde. Puede ser permanente y llevar a un escenario de hiperinflación que desencadenaría una crisis económica mundial de enormes proporciones. La misma situación previa al crack del 29. Con todos las restricciones que supone para la movilidad OMICRON no van a conseguir frenarla, ni en la zona euro ni en EEUU. Se ha puesto tanto dinero en el mercado para salvar la economía durante el Covid que no hay manera de licuarla, solo con inflación, medida que supone dolor para el ciudadano. La posibilidad de salvar el sistema es con un reseteo de toda la deuda mundial por medio del cambio financiero global que está en mal funcionamiento desde la crisis económica de 2008,que cronificó los problemas del mundo financiero. La cantidad de deuda mundial lleva a la economía tener pocas herramientas para frenarla. La deuda actual en el mundo es del 99% del PIB mundial es deuda tanto privada como mayoritariamente pública. Durante la pandemia los gobiernos del mundo han emitido deuda por valor de17 trillones de dólares, según el Fondo Monetario Internacional. La mayor tasa de deuda en los últimos 50 años Hay que parar el consumo en Navidad, época de mayor consumo de todo el año, porque los precios van por las nubes, especialmente el petróleo y la energía. La variante omicron aparece en el momento idóneo.

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Ana Sal

Si tuviera que definirme en pocas palabras, te diría que soy una mente inquieta dividida en tres mundos: las aulas (donde enseño historia del arte, de las ideas e idiomas), la gestión cultural y el emprendimiento, y el servicio público a través de la política. Creo firmemente que para entender el presente y tomar decisiones que impacten en el futuro, necesitamos mirar al arte, a la historia y aprender a conectar a través de las palabras. Este espacio nace para eso: para reflexionar, conectar ideas y debatir con criterio. A partir de ahora, recibirás mis últimos artículos directamente en tu bandeja de entrada (sin rodeos, directo al grano). Bienvenido/a a bordo.

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